
Esa mañana desayunamos papas fritas. Digo desayunamos, porque no me gusta sentirme tan solo.
La noche anterior fue mi cumpleaños. Recibí dos regalos; una botella de vodka (abierta durante la noche) y un chocolate.
Lo pasé mal. Detesto las celebraciones. Podría culpar a mis padres por mi pesimismo, pero sería estúpido.
No importa, pero habría preferido algo especial.
Por lo menos quedaron papas fritas, aunque para empezar el día van bastante mal.